Cuando planeé mi viaje a Cuba, recuerdo haber leído muchas recomendaciones en foros sobre Baracoa. No habían llegado hasta allí la mayoría de los viajeros, pero quienes lo habían hecho se habían vuelto locos de amor por el lugar. Custodiado por el imponente Yunque, este pequeño pueblo del extremo sur de la Isla me titilaba en los mapas al planear el viaje sin que pudiera remediarlo: tenía que ir.

La llaman “la ciudad primada” porque fue el asentamiento más antiguo de la isla. Fundada en 1511 por Diego velazquez, fue la primer capital y obispado de la isla

Desde Trinidad habíamos tomado el viazul hacia Santiago de Cuba. Había tenido el atino de imprimir los horarios para exprimir al máximo la estadía. Combinamos con el único servicio diario hacia Baracoa y nos dispusimos a disfrutar del paisaje.

El bus tomo la ruta hacia Guantánamo, hay otra ruta desde Moa, pero teníamos referencias de que no estaba en condiciones y además la regularidad de los buses es mayor viniendo desde Santiago. Cometimos el pecado consciente de no visitar Santiago de Cuba, y La Habana planeaba verla cuando regresara a tomarme el avión. Hay una alternativa mas aventurera para quienes cuentan con más tiempo, y es esperar a los camiones que transportan a los trabajadores de ciudad a ciudad. Obviamente con ellos hay que negociar y siendo extranjero quizás sea mas difícil. Pero vale la pena intentarlo.

Tenia curiosidad por conocer al menos desde afuera la famosa cárcel de Guantanamo, no entendía muy bien que hacia una base estadounidense en Cuba. Pero el bus no paso ni cerca. Luego pude averiguar que EEUU ocupo esas tierras luego de un pacto firmado con España , cuando esta fue derrotada en la Guerra Hispano-Estadounidense a principios del siglo XX.

La ruta que recorríamos es conocida como la Farola, esta llena de subidas y bajadas, curvas y contra curvas. Más adelante conocería a un viajero que cruzó todo Cuba en Bicicleta y realmente no podía imaginarme a mi misma atravesando a pulmón estas ondulaciones.

Habíamos contactado para hospedarnos a una señora que tenía una casa particular. Pero apenas llegamos a la terminal de Baracoa, quien nos vino a buscar fue otro señor, enviado por quien iba a ser nuestra anfitriona, bajo mil recomendaciones y cargando con las disculpas de que el lugar “reservado” ya no estaba tan reservado para nosotras. Al principio no me gusto mucho la idea (venia de tanta planificación ajustadita!) pero los cubanos siempre me sacaban de los planes y terminé muy agradecida por ello.

Nuestro nuevo anfitrión nos llevo a su casa, a pocas cuadras de la terminal. Aunque si hubiéramos querido teníamos muchas opciones ya que los oferentes se agolpaban a la salida de la terminal ofreciendo unos mejores precios que el otro. Una vez que llegamos, nos acomodamos en uno de los cuartos de la casa, recuerdo que no nos costó más de 15 dolares entre las dos por noche. Como ya estábamos cerca del horario del almuerzo, nos preguntaron si comeríamos en la casa. Era muy barato comer en la casa y la comida casera riquísima, así que siempre optábamos por la comida de nuestros anfitriones. Amé cada comida en ese lugar. Nos preparaban una mesa en el patio, bajo una enredadera repleta de flores blancas que nos rodeaban. Cada comida tenía su respectivo jugo natural de guayaba ( del que me hice fanática) y la verdad es que los menúes no variaban mucho de pescado arroz y frijoles, pero cada uno me parecía fantástica. Y eso que no soy muy fan del pescado.

Aprovechamos esa tarde para recorrer un poco el pueblo. Estábamos a pocas cuadras de la plaza principal así que como sólo nos quedaba la mitad del día , fuimos hacia allí.

En el Parque Independencia es donde sucede la mayor actividad del pueblo. Allí los vecinos se reúnen para mantener acaloradas discusiones sobre baseball. Recuerdo que me llamo muchísimo la atención y pensé que estaba siendo testigo de una pelea. Cuando me acerqué un poco mas y escuché sobre que hablaba ese grupo de hombres de un rango de edad amplio, descubrí que era una mera charla sobre deportes. Intercambiaban risas con enojos. Otros simplemente se sentaban con una radio a disfrutar del sol . Otros, más modernos, ofrecían servicios a los pocos turistas que estábamos de visita.

Hubo un monumento emplazado en el parque que nos llamo la atención. Especialmente porque no habíamos visto bustos de indios en los lugares que visitamos. Era el monumento a Hatuey, un cacique que luchó contra los españoles organizando a las tribus de la zona. Cuentan que luego de que alguien lo entregara, fue condenado a la hoguera . Y antes de quemarlo vivo le preguntaron si quería convertirse al cristianismo para ascender al cielo , el pregunto si allí habría cristianos y luego declaró que prefería irse al infierno para” no estar donde estén y por no ver tan cruel gente.” Quizás el hecho de que este situado enfrentando a la parroquia de Baracoa haya sido una decisión deliberada. O quizás sea solo una contradicción.

Y yo aunque no defienda el bando cristiano, no puedo dejar de visitar Iglesias en mis viajes., así que visitamos la Parroquia Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa, donde pudimos ver la Cruz de la Parra. La historia cuenta que esta Cruz fue clavada en la entrada de la Bahía por Cristobal Colon . Incluso citan un pasaje del fray Bartolomé de las casa que relata que Colon “…Asentó una cruz grande a la entrada de aquel puerto que creo llamó el Puerto Santo sobre unas peñas vivas…”. Se dice que originalmente media casi 23 metros, pero que cada vez que alguien célebre visitaba Baracoa, quería llevarse un pedacito de ella , por lo cual se fue achicando. La Cruz fue declarada Tesoro de la Nación Cubana y Monumento Nacional. Sin embargo, cuando realizaron pruebas en 1984 para verificar su veracidad, descubrieron que el material con el que fue hecho se podía encontrar en esa región del país, lo que contradeciría las versiones de su origen.

No me alcanzaban los ojos para ver todo en Baracoa, pero mi voracidad visual de viajera aún tendría más para entretenerse


 (Pueden ver todas las fotos de este viaje en el Album de fotos de Cuba en Facebook. )


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Eliana | Dar vuelta al Mundo

Soy Eliana y tengo un problema grave de curiosidad infinita. Soy autodidacta en mil cosas a medias, pero pongo todo mi corazón en viajar, escribir y emprender.
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