Solo quince días para ver un país entero. Im-po-si-ble. Solo un pie en cada ciudad y a saltar a la otra. En esas estaba,volviendo de Copacabana a La Paz. Cuando el viaje me regaló uno de esos encuentros casuales de amigos de ruta en el Mercado de las brujas.

Llovía en mi regreso a Copacabana. Llovía dentro y fuera del bote para ser más especifica. Cuando estábamos pasando por el lado sur de la Isla del Sol, pararon los motores y la gente del lugar que iba con nosotros empezó a hablar en Aymará, mientras quienes ignorábamos el idioma nos mirábamos con cara de «que-pasa-acá?» El asunto fue que había una pasajera en el lado Sur que quería tomar la embarcación, asi que la traían en un bote más pequeño hacia el nuestro.Tardaron un poco en coordinarse y los choques entre las embarcaciones agitadas por la ferocidad del viento nos hizo dudar sobre cuanto tardaría en calar un agujero en la precaria madera que oficiaba de carcasa. Nada de eso sucedió, como casi siempre que en los viajes nos imaginamos cosas terribles.

Llegué a Copacabana y busqué un trufi que me devuelva a La paz. Una vez en la capital volví al Hotel Torino. Había averiguado sobre un hotel muy barato llamado algo así como «el Hostel del mochilero», que no encontré pero me lo habían recomendado como muy barato. Fui a Internet a revisar los mails, luego de haber visto que Britta y Simon, una pareja de Alemania que estaban viajando por toda America en Bicicleta, en ese momento estaban en La Paz. Los había conocido el año pasado en un camping en Ushuaia y no podía creer que se lanzaran en bicicleta a recorrer tantísimos kilómetros.

(Me releo en estos relatos y extraño esa capacidad de sorpresa de los primeros viajes. Ahora me sorprenden cosas diferentes, pero esas primeras personas que me mostraron con sus actos que sus sueños eran posibles, fueron las que más me marcaron hasta el día de hoy)

Argentina y Alemania



Quedamos en encontrarnos más tarde en la plaza principal. Así que paseé un poco por la peatonal, hasta una Avenida principal donde unos personajes disfrazados de cebras controlaban el tránsito.Luego me encontré con Britta y Simón, que habían llegado a La paz luego de recorrer no se cuantos miles de kilómetros en bicicleta desde Ushuaia. Yo estaba llena de admiración hacia ellos, aunque la disimulaba poco eficazmente. La plaza estaba repleta de gente, militares desfilando y todos a la espera de que asome Evo Morales desde el Palacio Presidencial por algún festejo nacional que no recuerdo. Empezó a llover y Evo a hablar por los parlantes, Britta ya estaba un poco molesta de que la «acosen» llamándola gringa y ofreciéndole desde limpiarle los zapatos hasta bebidas, comidas, etc. Así que nos fuimos de ahí.

Caminamos hasta el Mercado de Brujas. Es un paseo peatonal donde venden todo tipo de cosas: desde sapos y fetos de llamas embalsamadas hasta mantillas, gorros y muchos demáses. Imperdible para los curiosos. Compré unos muñequitos de recuerdo para regalar , aunque eso rara vez pasa…cada cosa me parece tan única en si misma que me encariño y me los termino quedando. Luego fuimos a merendar al mercado, compramos su cena y nos despedimos, hasta quien sabe cuando y donde.

Mercado de brujas de La Paz

Una vez en el hotel, contraté la Excursión a la Carretera de la Muerte en Bici. Casi no pude dormir de la ansiedad por el día siguiente. Pero eso se los cuento en el próximo post.

 

Datos útiles: 

  • Mercado de brujas: Búsquenlo en la intersección de las calles Jimenez y Linares. Para los amantes de las chucherias y cosas curiosas!
  • Hotel Torino: Socabaya 457, La Paz ( Tel 591 (2) 2406003/ 2408667/ 2407456

 

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