Cuantas veces se encontraron pensando en dejar el trabajo y largarse a viajar? Cuanto se podría escribir sobre este tema, no? Sé que hay mas miedos que otra cosa ante la idea de dejar de trabajar para zambullirse en un viaje sin destino ni tiempo. Lo sé, porque yo misma lo sufro, dejar las comodidades, un futuro asegurado, los años de antiguedad y demás. Pero ¿cómo se hace para callar esa vocecita en la cabeza que nos empuja a soñar, que nos recuerda lo felices que somos cuando estamos experimentando con todos los sentidos un viaje?

Tengo la suerte de ser estudiante de La Universidad de Buenos Aires. Digo suerte porque muchos de los que allí estamos comenzamos siendo personas que quedaron en el camino. La universidad me enseño mucho más que a comunicar, y me puso en mi camino autores e ideas que van de la mano con toda la filosofía viajera.

Recuerdo hace muchos años un profesor que nos dijo que pensáramos a quien le era funcional que en la dicotomía trabajo vs placer , debamos elegir trabajar. Prometo para más adelante algunas cuestiones filosóficas que plantea la Escuela de Frankfurt. Pero vamos de a poquito.

Hoy mientras intentaba estudiar sin “volarme” me topé con el texto que les dejo a continuación. Quise regalárselos como una inauguración de una serie de posts que se meterán muy impertinentemente con la filosofía . Me cuesta la filosofía, es áspera, te indigna la mayoría de las veces y te deja con el ceño fruncido mirando al horizonte. Pero te hace pensar, y ya van a ver que muchas cosas que ya se pensaron antes que nosotros lo hagamos,  se relacionan directamente con esas sospechas que nos acucian el cerebro y nos impacientan los pies. La idea es que hagamos de esta sección algo más participativo, que se abra el debate y compartamos/discutamos nuestras opiniones. Aún no se si incluir algo de biografía de cada autor para que se entienda el contexto, o dejarle eso a ustedes, asi que espero sus sugerencias al respecto.

Por hoy solo un adelanto, y en función de como ustedes respondan, sigo por este camino reflexivo 🙂

“Introducción: Costumbres en comun”, en “Costumbres y cultura ” escrito en 1990 por Thompson E.

Mandeville sostenia que era necesario que gran cantidad de gente acostumbrara sus cuerpos al trabajo, tanto para ellas mismas como para mantener a los más afortunados en el Ocio, la comodidad y el placer:

“Para que la sociedad sea feliz y la gente se sienta cómoda bajo las peores circunstancias , es preciso que gran numero de personas sean ignorantes además de pobres. El conocimiento aumenta y a la vez multiplica nuestros deseos… El bienestar y la felicidad de todos los estados y reinos , por consiguiente, requieren que el conocimiento de los pobres que trabajan se encuentre encerrado dentro del limite de sus ocupaciones y no se amplie jamás (en lo que se refiere a las cosas visibles ) más allá de lo que esta relacionado con su vocación. Cuanto más sepa del mundo un pastor, un labrador o cualquier otro campesino, asi como de las cosas que le son extrañas a su trabajo o empleo, menos apto sera para pasar por las fatigas y penalidades del mismo con alegria y contento”


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Eliana | Dar vuelta al Mundo

Soy Eliana y tengo un problema grave de curiosidad infinita. Soy autodidacta en mil cosas a medias, pero pongo todo mi corazón en viajar, escribir y emprender.
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