Luego de un largo trayecto hacia la Paz , me levanté temprano, cerca de las ocho, para tomarme el bus a Copacabana en la zona del cementerio para llegar al Lago Titicaca. Luego de que me pasearan de trufi en trufi (a mi y a mi mochila) me enojé. De nada sirvió levantar el tono y quejarme, los choferes me respondían indiferentemente: – no, si, sale este señorita venga siéntese-

Así que me senté. Me compré el diario, me informé sobre el casamiento de pepino con una chola, después de que lo desentierren (algo relacionado con una tradición carnavalesca) y sobre un minibús, igualito al que me trasladaba, que había chocado y murieron veinte personas. Por si quería seguir sumando , a mitad de camino, había un montón de gente parada al lado de la ruta y alguien comentó : «otro accidente» El chofer paró y todos bajamos . Un trufi se había caído de la carretera la precipicio y estaban apilando los cuerpos a medida que los recuperaban. No hace falta aclarar que hubiera preferido no bajarme. Todos comentaban que esto nunca había pasado y yo no paraba de pensar que «la tercera es la vencida» : escaseaba mi fe en la supervivencia.

Llegamos a Puerto Tiquina, donde los pasajeros cruzábamos en una lanchita y los buses en una balsa enorme, todo por el módico precio de 1,50 bolivianos. Ahí conocí el famoso lago Titicaca de cerca por primera vez , su agua super transparente. y ese color azul oscuro al que las fotos no terminan de hacerle justicia.

Asi se cruza el Puerto Tiquina

Después de zigzaguear mucho , por una carretera muy linda y en subida, llegamos a Copacabana. Decidí pasar la noche allí. El poco tiempo que restaba hasta la noche me paseé por el mercado
Yo fui directo a un hotel con vista al lago, pensando, bueno, una vez voy a gastar plata en la famosa «vista al lago». Entré y era horrible y no quedaban habitaciones con vista al lago, así que me fui a cualquier otro que solo cobraba veinticinco bolivianos. Copacabana es uno de los lugares más turísticos de Bolivia, lo que significa que todo cuesta un poco más caro, pero no deja de haber opciones para todo. Comí muy bien y luego me fui a caminar a la playa. Me alquilé una motito que casi no supe manejar, era muy chiquita y se me paraba cada dos segundos. Tuvieron que ayudarme unos chicos que me vieron en apuros. Me canse de luchar contra la moto y la devolví. Ya retornando al hotel , pregunté si llegaba a subir el Monte Calvario, . y me dijeron que si. Eran las cinco de la tarde.

Empecé, entonces, a subir. Era una subida un tanto empinada, y mis pulmones no estaba en su mejor momento. El efecto de la altura hacía que tarde más tiempo en recuperar el aire . Miraba tentada hacia abajo al borde de darme por vencida, pero las lindas fotos que tomaría desde alli arriba me convencieron de seguir.

Una vez arriba de todo, le compre dos velas a unos chiquitos porque fueron muy convincentes. Tomaron mi cámara y me sacaron mil fotos al grito de «¡yo te saco, yo te saco!» Debo confesar que temí perder la en algún momento , en estos primeros viajes una no sabe cómo y cuando abandonar la desconfianza. Más bien ella la abandona a una , antes que uno pueda decidir hacerlo. Tomé mis ansiadas fotografías, salieron MUY mal , sin luz, no sé. Estaba oscureciendo rápidamente y debía comenzar a descender. El camino tiene piedras y si uno no ve tan bien (como es mi caso) , fácilmente puede descender rodando involuntariamente

Me quedé sola en la cima, apenas acompañada (?¿) por un tipo al borde del precipicio, orinando. Terminé de bajar, como pude, y debajo de todo había uno perros medios verde, despeinados y con caras de locos que me empezaron a ladrar. Me tuve que quedar quieta, un ratito, mientras el perro avanzaba hacia mi hasta que, por suerte, se distrajo con otro perro, Luego esquivé media docena de chanchos y avancé buscando algo de gente. No había nadie y estaba oscuro, no debía haber salido tan tarde a subir el Cerro. Para terminar el día relajada , tomé unos tragos en un bar argentino que hay en la calle principal y luego a dormir. mañana me esperaría la Isla del Sol

 

Al final las fotos salieron malisimas 🙁

Datos útiles: 

Para ir desde La Paz hacia Copacabana en trufi, deben ir hasta la Plaza Tomás Katari, frente al cementerio allí a medida que se llenan los trufis, van saliendo. Salen entre las 6:00 am y las 17:00 pm. Se puede llegar en un bus público desde la terminal de La Paz hasta el cementerio. Otra opción para llegar a Copacabana es tomar los buses que salen desde la Terminal, pero es una opción con menor frecuencia y más cara.

 

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