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Ya estaba inmersa en la aventura! Ya iba camino a una mini –  Ruta del Che en Vallegrande Bolivia  ( el camino completo es aún más largo y se las cuento en este post de La Ruta del Che en Bolivia  ) . Salimos a la carretera, que tenia tantos pozos como me habían dicho . El micro ( o “flota”) se ladeaba de un lado a otro dependiendo de si el pozo que agarraba la rueda derecha o izquierda era mayor de un lado u otro. Mientras el camino fue recto no me parecía un problema. Pero apenas empezamos a subir la montaña, entrando en una ruta zigzagueante con tramos de asfalto y tramos de tierra, me empecé a preocupar un poco. De ahí en más cuando el camino estaba roto del lado izquierdo la inclinación era hacia el precipicio, una situación que yo no apreciaba mucho. La oscuridad del camino, apenas iluminada por los faroles de nuestro transporte solo sumaba a mi miedo. No podía dejar de imaginarme, ya que no lo veía, el río en el fondo del precipicio. La luna añadía apenas un poco de luminosidad en la copa de los árboles que veíamos desde arriba. En resumen, a mi derecha, rocas que superaban dos veces la altura de nuestro micro (me repetía no pensar en derrumbes ) a mi izquierda, junto a mi ventanilla, a veces pasto, muchas veces un oscuro precipicio.

Seguramente en el día habría sido algo lindo de ver, pero de noche mmm , mejor no.  Adrenalina y palpitaciones, demasiada emoción para un primer viaje.  Las subidas le costaba al micro, como era de esperarse. Yo le agarraba el brazo a mi compañera circunstancial de asiento y se lo apretaba, ella se reía hasta que se durmió dejándome desamparada en mi vértigo. Los choferes se pasan entre si, en las curvas, sin importar lo oscuro o lo curvo del camino. Y a gran velocidad.  Hasta llegue a asumir que todas las carreteras de Bolivia son las carreteras de la muerte!


Como pude me dormí, porque había dormido solo 3 horas ese día. Desperté en las nubes literalmente, ya estábamos tan arriba que a la oscuridad se le sumaron unas nubes. Luego bajamos, velozmente como no podría ser de otra manera, para llegar al Valle donde está Vallegrande. Poco antes de llegar hicimos una parada donde comí dos ricas hamburguesas en un puestito callejero. Ya comenzaba a ceder con el tema. Mi compañera de asiento me dijo que cuando llegáramos me iba a orientar hacia algún hotel.


Llegamos a destino, a las 2 de la madrugada tal como habían dicho. Me recibieron las calles de tierra, las casas bajas de adobe, las luminarias anaranjadas, y a mi compañera se la tragó la tierra… Pregunté a la azafata del transporte como ir hasta el hostal «teresita» y la azafata dijo q me dejaba cerca, subí, me tiraron en una esquina desconocida y me dijeron camina 2 cuadras acá derecho… Me bajé del micro , el micro se fué, caminé esas 2 cuadras y no había nada. Fui oyente del famoso “silencio ensordecedor” solo roto por un perro a la distancia.Entré a un destacamento policial a preguntar , pero estaban todos durmiendo. Para mi suerte justo en frente había un hotel.


Mausoleo del Che en Vallegrande

Al otro día me levanté tempranito para ver si podría ir a La Higuera, pero llovía mucho y a cada persona que le preguntaba si el camino era peligroso me decía que sí. Luego comprobaría que hacían bien en advertirme . En La Higuera está la escuela donde mataron al Che Guevara, el lugar que me trajo hasta aquí.

Descartando la travesía hacia La Higuera me fui a la casa de la cultura, conseguí un guía turístico, me lo secuestré toodo el día. Como era de esperarse lo harté a preguntas sobre el Che, mientras se dedicaba a intentar convencerme de llevarme a La Higuera por 400 bolivianos ( una suma muy alta) a lo que más tarde accedí  ( lo logró) . Recorrimos todo lo relacionado al Che en Vallegrande, en un «city tour»  por 50 bolivianos. Fui al Mausoleo del Che construido en el lugar donde estuvo enterrado 30 años sin que nadie supiera. Esta todo muy cuidado, me contó que ahora no se puede entrar sin la llave porque un loco lo incendió hace poco. Fué construido alrededor de la fosa común donde estuvieron el Che y sus guerrillero. Fué una emoción muy grande estar ahi. Fue la motivación principal de mi viaje conocer ese lugar. Todos los amantes del Che me entenderán.

Después fuimos a otra fosa común donde “sepultaron” a los guerrilleros que murieron en Vado del Yeso (básicamente, estaban cruzando un rio y los acribillaron a balazos.) Ahí estuvo Tania también mucho tiempo junto a otros guerrilleros . Luego fuimos a la lavandería del Hospital de Malta, donde presentaron el cuerpo del Che a la prensa , y donde se descubrió que no había muerto en combate como decían los militares sino que lo habían fusilado pocas horas antes de su exhibición.


Pasamos por la casa de la enfermera que lavó el cuerpo del Che y  contó que el Che tenia los ojos abiertos y parecía que las seguía con las miradas a ella y a las otra enfermeras cuando llevaron el cuerpo al hospital.


Se unieron a nosotros Gabriel y Marcia, unos chicos que estudian en Río Cuarto, Córdoba, De ahí fuimos a la casa de René , un señor de 80 años que le sacó fotos al Che en la lavandería y sus fotos dieron la vuelta el mundo. Nos contó sobre ese día a cambio de una colaboracion y nos ofreció copias de las fotos originales.


Los chicos estaban en mi mismo hotel , así que dejamos las cosas y nos fuimos a comer, íbamos a ir a la casa de la maestra que cuido al Che, pero cobra en dólares para conversar así q no me importó no ir.


Comenzaba un nuevo día…


Como habíamos arreglado, a las 7 nos pasaba a buscar un remis feo para ir a La Higuera, (yo ya le había pagado 150 bolivianos al guía para que reserve todo) subimos Gabriel, Marcia y yo, tomamos una ruta donde unas piedras interrumpian el camino porque se habia derrumbado un poco la montaña. Bajamos del auto para que pase solo, y seguimos un trecho más hasta que vimos que el mismo derrumbe, pero un poco más arriba había cubierto toda la carretera. Así que no pudimos seguir, no había manera de pasar ni caminando. Volvimos desanimados, pero el guía dijo que tenia dos caminos alternativos. Uno fué descartado po el propio chofer , porque el río estaba crecido, entonces fuimos por el otro.


El otro era mas “jodido” por empinado según decían, pero lo intentamos igual . Llegamos a un lugar en que había barro, entonces nos bajamos todos para que pase el auto, pero le costo un montón , y la frase de cabecera del chofer era «nadie muere en vísperas» mientras pasábamos por el bordecito de la montaña. Yo iba caminando adelante con el guía y Los chicos que venían atrás me dijeron, «no, no, volvamos porque así no se puede seguir, le costó mucho » y cuando no oía el guía me dijeron que era un auto muy de mierda, que nos la íbamos a pasar caminando y que vaya a mirar lo que dejó cuando paso el barro… ( N de la R: tuve mi revancha en el 2011 😛 )


Rastros de las gomas del auto, no un buen augurio

Fui a ver y había dejado media llanta en las piedritas donde había barro. Cuando vi eso me convencí de  no ir, además no teníamos la seguridad de poder terminar la travesía así que decidimos irnos nomás para Cochabamba. Bajamos en el auto, había que arreglar cuentas, el guía después de muchísimas vueltas dijo que nos iba a cobrar 130 por lo que hicimos, o sea, 130 por subir dos caminos y no llegar a ningún lado (!) Nos enojamos un poquito bastante, nos quejamos diciéndole que él como guía tiene que saber como están los caminos, y no llevarnos “en vano” hasta allá haciéndonos perder el día. Para sumar a nuestro enojo vino un compañero a hablar al auto y le dijo que el había ido más temprano y tampoco había podido pasar (¡!) En conclusión, se quedó con 100 pesos bolivianos para repartir entre el chofer y él, bajo el argumento de que había perdido el día de trabajo. En fin.

Para remontar el día nos fuimos a comer una empanada salteña  y luego  a dormir, estaba cansadísima. Al levantarme, fui al ciber,  escribí mucho sobre como venía el viaje, pero se me borró todo! Así que concluí que ya me podía ir de Vallegrande.


Me reencontré con los chicos, después de ir al mercado a comprar coca ( se me durmió la lengua las primeras veces que mastiqué) Preparamos los bolsos, y nos tomamos el micro hacia Cochabamba a las 18:30.


Dos curiosidades


1ero) Me contaron de un «susto» o sea, un fantasma que es una señora a la que le mataron los hijos en la guerra del Chaco, y como ella no pudo amamantar, le salio cáncer de pecho y se murió. Entonces ahora aparece en determinada piedra al atardecer y al amanecer , le crecen las tetas y te asusta ( obviamente verifiqué)


2do) Acá se dice que las buenas empanadas salteñas se comen con las piernas abiertas, me reí mucho cuando lo escuche dije q tendrá q ver? Pero la explicación es que tiene que chorrear mucho de lo que chorrea para que este buena. Las piernas abiertas para no mancharte la ropa!



Datos útiles
Para visitar El Mausoleo del Che, hay que acudir primero a la casa de la cultura, ubicada frente a la plaza principal. Creo que en los ultimos años te hacian «contratar» una visita guiada previamente. -Existen Combis que salen desde Vallegrande hacia La Higuera. Conviene consultar antes, que yo recuerde, salian temprano por la mañana. Ojo con el clima!


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