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 Una noche en La Habana, y luego partir hacia Santa Clara.

Nos despertamos temprano, pero no queríamos despertar a nadie así que esperamos oír ruidos desde el piso de abajo. (Me gusta cada despertar cuando viajo. Abrir los ojos y ver un techo que no es el el tuyo. Sonreir  y darse cuenta de que por un buen rato nada será lo habitual.) En esa espera se nos habrá ido una hora En cuanto escuchamos a Consuelo bajamos, yo preparé mate, y consuelo hizo café (mi primer café fuerte y dulce, ¿al estilo cubano?) Le convidé un mate a Tania que resultó muy caliente o muy rápidamente tomado, nunca nos pondremos de acuerdo sobre ello, pero creo que la enemisté por un buen rato con él..

Conversamos mientras que nuestro apuro se diluía en el incomparable relajo cubano. Nuestro plan inicial de salir a las siete de la mañana quedo desdibujado en la charla del desayuno. Al final, cerca del mediodía, Manolo se ofreció a llevarnos a la Terminal. Ibamos solo a averiguar, pero dejamos armadas las mochilas .
A la chica que atendía la boletería no le interesaba mucho nuestro apuro tampoco, pero al lograr captar su atención nos explicó que estaba todo vendido, que debíamos anotarnos en una especie de lista de espera, para ver si alguien cancelaba y así ocupar su lugar. El viazul salía a las 2 horas, pero alguien debía quedarse a reservar el lugar. Asi que Tania volvió por nuestros bolsos y yo me quedé en la sala de espera.

Salí unos minutos afuera a fumar un cigarrillo y en menos de un minuto ya estaba conversando con los choferes (no es que yo sea exageradamente simpática, sino que es muy fácil iniciar una conversación con cualquier cubano) Me dijo uno de los choferes que no tome mate con azúcar porque me iba aponer “goldita” Le contesté que no era un comentario propicio para hacerle a una mujer y después aclaro que era un halago porque yo tenia “carnitas” A los 15 minutos de empezada la charla ya estaba rodeada de muchos choferes amontonando palabras sobre temas variados.

Al rato llego Tania. Luego de aconsejarnos no tomarnos taxis ilegales. Manolo se despidió de nosotras. Seguimos esperando, aún sin certeza de que tomaríamos el bus que esperábamos ( dependíamos de las cancelaciones) Cuando ya me puse impaciente, bajé a averiguar cuanto nos saldría pagar un taxi ( legal) hasta Santa Clara. La primer oferta fue $120 cucs. Yo y mi impaciencia ya estábamos subidas al taxi. Por suerte Tania era mi cable a tierra (sino me hubiera salido el doble el viaje) Asi que ella se encargó de negociar.

Un viaje accidentado

Apareció una chica llamada Luisiana, oriunda del Chaco Argentino,  con intenciones de compartir taxi hasta Santa clara. Ella decía que se podía viajar en Astro, la empresa de buses para cubanos, pero yo había leído que solo había cupo para dos turistas algo así y que no encontrabas nunca disponibilidad por este motivo. Tania seguía dura y efectiva en su postura de bajar el precio del taxi. Luisiana apurada y yo que por mi me iba corriendo a Santa Clara. Al final cerramos en 80 cucs -a dividir por tres- Y Luisiana vino con nosotras. Tip de seguridad enseñado por Tania: ella anota la patente en su celular, asegurándose de ser vista haciéndolo por el chofer, y la envía ( o simula hacerlo)  como mensaje de texto a algún contacto.

Iniciamos el viaje, las carreteras eran  tal como había leido: mucho pozo, cero señalización.
Habiendo pasado un par de horas, sentimos un ruido raro, tuvimos que parar y vimos que la llanta del auto había explotado.  Lejos de preocuparnos, nos dedicamos a sacar fotos,  mientras el chofer llamaba a no se quién buscando no se cual solución (estábamos en el medio de la nada) cruzamos a ver unos trabajadores del campo que estaban cortando unas matas con las que luego hacen los techos de las casas. Pedí que me dejaran participar (tenían unos machetes impresionantes) y luego quisieron cobrarnos 10 fulas, léase dólares, por subirnos a un buey. Pasamos.

Cuando cruzamos a ver que pasaría con nuestro traslado, el chofer nos informa que un amigo de él estaba en la misma ruta y que nos podía alcanzar hasta Santa Clara. El único problema era que nos teníamos que amontonar un poquitito porque su amigo debia llevar a su familia a un pueblo anterior a nuestro destino.

Cuando trabajé cortando matas (?¿)

Carentes de alternativas, aceptamos. Llegó el amigo y nos despedimos del chofer luego de pagarle algunos Cucs. En el nuevo auto, no muy grande, íbamos 7 personas. Y como no podía ser de otra manera, nos paró la policía. Hay bastantes controles en la ruta, por lo cual era predecible que eso sucediera. El chofer se bajó, y como conocía al policía, o se hicieron conocidos por intermedio de algún amigo -billete, nos dejaron continuar viaje.

Seguimos camino, dejamos a la familia del chofer en un pueblo cuyo nombre no recuerdo. Allí bajamos, nos ofrecieron pasar , tomamos algo y luego seguimos viaje. Era “un ratico mas” y llegaríamos a Santa Clara. Entrando a la ciudad se encuentra el mausoleo del Che, así que lo vi de pasadita, conteniendo mis ganas de tirarme por la ventanilla. ( Entiéndanme, fui a Cuba motivada principalmente por conocer ese Mausoleo)

Bajamos cerca de la plaza principal, fuimos a un local de Internet , carísimo, como todo Internet en Cuba ( 6 cucs la hora si no recuerdo mal), y caminamos un poco buscando una dirección de una casa que había averiguado. No la encontramos, pero un señor ofreciendo otra casa nos encontró a nosotras. Así que fuimos con él, y nos mostró una linda habitación en una casa que parecía detenida en el tiempo. Los cuadros las cortinas, los colores desordenados invadiendo toda la casa, una terraza y un balcón desde donde veíamos la plaza principal, todo nos convenció. Allí nos quedamos nomás y luego de un baño y un poco de tele salimos nuevamente a caminar.

Fuimos unas cuadras adentro, donde estaba el tren blindado, sacamos unas fotos pero ya era de noche, luego nos avisaron que de día funcionaba como museo, así que decidimos volver  con sol. Regresamos por las oscuras calles de Santa Clara, pero no era una de esas oscuridades que provocan miedo. Al menos no a mí, ni a Tania. . Aqunque confieso que cuando viajo menos miedosa que atrevida. Las luces naranjas apenas pintaban las calles, dibujando referencias más que iluminándolas.

Volvimos a la plaza principal, nos tomamos un café por unos céntimos de pesos cubanos. Un café en tacitas muy pequeñas, y de yapa el vendedor se enamoró de mi compañera de viaje. Nos sucedió algo extraño. Allí conocimos a Salomón, un personaje que paseaba por la plaza. Era un señor mayor, con más barba que dientes.  No le entendíamos nada cuando hablaba, pero cuando cantaba, cantaba bien claro y nos planteaba cosas que a medias interpretábamos como dilemas filosóficos. Pasamos un buen rato ahí, llorando de la risa. Volvimos a la casa a cenar. La primera de las inmensas cenas, esta vez tocó pescado, papas, arroz, pepino, tomate, frijoles y el próximamente infaltable jugo de Guayaba. De postre un plato de frutas variadas. Terminamos de comer y nos quedamos sentadas en los sillones, mirando la ventana, yo sin creerme estar ahí.

Teníamos un privilegiado balcón que daba a la Plaza Principal. Ya a la nochecita bajamos y cruzamos la plaza. Se escuchaba música que provenía de parlantes “públicos” y la gente del lugar se reunía alrededor de ellos. Seguimos andando hasta llegar a un bar donde tocaban bandas en vivo. Ahí tomé mi primer mojito cubano.

Esa noche tocaban músicos de 40 años para arriba, no estaba acostumbrada a ver otra cosa que no fueran bandas de rock de jóvenes pelilargos. En un momento se nos acercaron y preguntaron de donde éramos. Cuando le dije Argentina el cantante me dijo, “entonces el próximo tema te lo voy a dedicar.” Y si. Tocaron “Hasta siempre comandante”. Yo lloraba de la emoción. Quiero explicarles este momento para ponerlos en situación: Yo, Amante del Che Guevara. Visitando Cuba, más exactamente Santa Clara, donde está el Che. Bebiendo mi primer mojito y después de que se me dedicara ese tema. Fue el primer de varios llantos. Increíble, me acuerdo y se me eriza la piel . Que mucho que valió la pena!

Musica y mojitos en Santa Clara

Una vez terminado el tema, se acercó nuevamente el cantautor, un negro de ojos celestes al que reté por hacerme llorar. Un par de temas más y volvimos a nuestra casa a dormir.

Datos útiles

Alojamiento: Es muy fácil conseguir casas particulares, especialmente si uno va con la mochilota a cuestas, En general, lo vienen a buscar a uno. Precio promedio en casa particular oficial ( en el 2008) 15 dólares. Existen también alternativas “no oficiales”

Cambio: Infórmese acerca del tipo de cambio cubano, no es lo mismo hablar de Pesos cubanos, que de CUCS, que de dólares. No lleve dólares ya que existe una retención del 10 % al cambiarlos a CUC. Es aconsejable llevar Euros. (dentro de las posibilidades)

Transporte: Existen taxis oficiales (más caros, aunque supuestamente más seguros) y taxis ilegales ( el que tomamos nosotras, aunque sin saberlo) 


 Pueden ver todas las fotos de este viaje en el Album de fotos de Cuba en Facebook.


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Eliana | Dar vuelta al Mundo

Soy Eliana y tengo un problema grave de curiosidad infinita. Soy autodidacta en mil cosas a medias, pero pongo todo mi corazón en viajar, escribir y emprender.
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