Quería salir de viaje a dedo sola. Era algo que tenía pendiente y cuando algo así me mosquea en la cabeza no puedo parar de pensarlo hasta hacerlo. Primero había intentado coordinar con un couchsurfer para salir juntos desde Cañuelas. El seguiría camino a Ushuaia y yo “doblaría” en Tandil. Un desencuentro  motivado en que yo no llevaba mi celular por hacerme la unplugged y algunos trastornos de horarios hizo que nos desencontráramos. Así que esperé en Plaza Miserere la partida del Colectivo que iría hasta el peaje entre San Miguel del Monte y Cañuelas y una vez arriba, ya me encontraba en camino.
Un tiempo considerable después, ya estaba en  Cañuelas.  Bajé del 88 que tardó tres horas en llegar allí. (Mala elección, la próxima debería volver en tren) y luego de mojarme la cara para despejar los miedos, fui a mi puesto a hacer dedo.  Recordando viejos viajes  deje el lugar para que el auto pueda frenar. No tenía cartel así que a pulgar pelado me puse a pedir “aventón”. No pasaron ni cinco minutos que freno un auto, el señor me llevaría hasta Las Flores, pero desistí ya que ahí no habría peaje y quizás me resultara más difícil que un auto frenara. 
Estaba nerviosa, a decir verdad. Muchas personas me habían desaconsejado ir sola a dedo, pero soy tozuda. Y suelo usar el lema de que hay que hacer todos los días algo que te de miedo, Así que estaba en esas. 
Tandil

Quince minutos después frenó otro auto. El conductor seguía la ruta hacia Azul, por lo cual subí pensado en bajar en la rotonda ubicada en la ruta que dobla hacia Tandil. El viaje fue ameno, rapidísimo y aprendí un par de cosas.  El hombre había sido marinero, así que me dio unos datos sobre cómo sacar un carnet que me habilitara a navegar . Unos pocos mates después, ya estaba en la entrada a Azul. 

Bajé ahí porque había un parador de micros, y ya estaba anocheciendo y se achicaban las posibilidades y mis agallas para salir de ahí a dedo. Rápidamente fui a un restaurante y les pedí birome y hojas a las chicas que trabajaban allí. Me dieron un fibrón e improvise un cartel que decía “Tandil”. Corriendo llegué a la salida de la rotonda que está en la entrada de Azul. Esgrimí mi cartel  y una sonrisa y esperé…
…Menos de cinco minutos! ( al final parece ser cierto eso que tanto me repitieron de que para una mujer sola es mucho más fácil) Un auto algo desvencijado freno y me dijo que iba a Tandil. Y no me alcanzó la caída del sol!  Quien manejaba era policía, debo asumirlo, les tengo cierto temor a los policías, pero este fue muy amable conmigo.  Incluso me llevo hasta el centro mismo de la ciudad donde iba a comer un asado de fin de año con colegas y me dio un mapa de la ciudad. 
Ya eran las 21 hrs de ese viernes y debía buscar donde dormir. Me metí en el primer hostel que encontré ( lo que me resultó bastante caro) con la idea de buscar otro lugar al otro día. Feliz y “sobreviviente” de dos miedos en un día, pude descansar con la certeza de la tarea cumplida.
Unas horas después empecé mi recorrido en Tandil.


Datos útiles:
– El peaje de cañuelas es el punto de referencia para salir a dedo hacia el sur. Se puede llegar a él desde Plaza Miserere en el bus 88 que va camino a San miguel del Monte. Los deja justo en el peaje. Pero si lo que quieren es no tardar 3 horas con lo valioso que es el dia al hacer dedo, conviene tomar un tren desde Constiución hasta Cañuelas y desde alli tomar el 88 mencionado.

-Horarios de la linea 88 desde el 26-12-12 desde Plaza Miserere (Once) a San Miguel del Monte.

-El Hostel “caro” me costó $85 y aparte cobran las sábanas $15. Definitivamente se consiguen mejores precios.


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Eliana | Dar vuelta al Mundo

Soy Eliana y tengo un problema grave de curiosidad infinita. Soy autodidacta en mil cosas a medias, pero pongo todo mi corazón en viajar, escribir y emprender.
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