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Yendo de Cochabamba a Oruro. Una brisa suave y tibia, ( el clima en vallegrande es genial, al menos en enero) una ruta en zigzag y en bajada, cactus , vacas, tierra color canela, un nudito en la garganta, un sueño cumplido, chanchos con palos atados en el cogote, tranqueras, casas perdidas en el medio de valle, nubes en las cimas, sembradíos, micro inclinandose en las curvas, mis rodillas pegadas al asiento de adelante, arroyos color chocolate, los restos incendiados de un micro, una flor roja, casas de adobe, toros cornudos peleando al costado de la ruta del lado en que se podían caer al vacío, polvareda, claveles del aire, charcos verdes claros, puentecitos estrechos, gente que mira al micro pasar, burritos, potrillitas, más río. Así era el camino a La Paz Bolivia.

Primero los truenos desde lejos, después lluvia, más tarde niebla, pero mucha niebla, que es más fea aún si el camino es de montaña  y el micro que tocaba mucha bocina al girar en las curvas, la única forma de dar aviso de nuestra presencia. Yo venia durmiendo plácidamente en 2 asientos, hasta que alguien que se quería sentar me sacudió el hombro para ocupar la mitad de mi improvisada cama. Fin de la siestita.

Llegada a Cochabamba

Mala foto, pero quería mostrarles mi gorrito!

Llegamos a la terminal de Cochabamba, y nos preguntábamos porque nadie bajaba, y nos dijeron que ahí, la gente dueña del micro te deja dormir hasta que amanezca, porque hay muchos atracos. Así que se duerme ahí, y después te vas cuando la luna se va . Me despedí de mis «fugaces» compañeros Marcia y Gabriel  y me uní a otras dos chicas para ir hasta la terminal. Analizamos mil taxis hasta que tomamos uno.

Llegamos a la caótica terminal. Aquí el sistema para anunciar los destinos es a viva voz: en cada puesto se gritan las ciudades destino. Situación que pude resultar algo estresante si es la primera vez. Y había mucha demanda para los buses hacia la capital. Yo hice una cola para uno que salía seis y treinta am, pero cuando había cinco personas antes de llegar a la ventanilla me dijeron que no había más, que abrían uno a las diez y cuarto. Fuí donde estaban las chicas y para la hora que salían ellas tampoco había más. Intente colarme pero casi me linchan. Así que me compré un boleto a Oruro, que queda a mitad de camino para ir a la Paz.

En el bus la mochila subió conmigo. No llegué a entender bien el sistema ni a quien dársela ni mucho más. A mitad de camino me di cuenta que unas frutas que tenia en la mochila de mano estaban aplastándose y chorreando, entonces las saqué y las puse en el suelo del micro, contra la pared, escondiditas. El tema es que con la agitación del camino empezaron a pasearse por todo el micro del suelo y  enchastrando todo a su paso.  Todos decían «algo pierde agua» y buscaban y yo que no sabía donde meterme. Me llamé al silencio y así salí airosa, aunque culposa. Me llamó mucho al atención  «la tranca» una soga atada de lado a lado de la ruta ubicada a la salida de cada ciudad, funcionando algo así como un peaje.

De Oruro a La Paz

Llegué a Oruro, pero solo para seguir camino. Aproveché para sacar el pasaje en tren con el que regresaría la semana próxima. Dejé el bolso en la terminal, vi los preparativos del Carnaval que no llegaré a disfrutar (pero del que mucho me han hablado) y me quedé haciendo tiempo hasta que abran la boletería del tren.

Caminando por las calles de la ciudad, fui victima del famoso y malvenido «Sorochi» . Apunamiento para los amigos. Síntomas: agitación, falta de aire, mareos y dolor de cabeza. nada lindo, dejenme decirles. Por suerte había escuchado hablar de las «Sorochi pills» , llegué casi arrastrándome a la farmacia y me tomé una. Santo remedio! También dicen que mascando coca se combate el «mal de altura»

Luego saqué el pasaje  y de Oruro partí hacia La paz para al otro día llegar a Copacabana. Esta vez la carretera tendría menos precipicios aunque muchos colores ( al menos todos estos: rosa, morado, azul, negro, marrón clarito, gris, verde, rojo), como para descansar de tanta adrenalina . Dormí una noche en el  Hotel Torino por  treinta bolivianos, estaba muy cansada por haber viajado todo el día. Un muy lindo hotel con muchos mochileros ubicado a una cuadra de La Plaza de Gobierno.

Datos útiles
Es conveniente sacar el pasaje del tren con anticipación, como muy precavidamente hice yo.:)

En cualquier farmacia venden las benditas Sorochi pills, por si las necesitan, y recuerdo que no eran muy caras. también pueden mascar cosa, Ojo no se la traguen!

Hotel Torino, Socabaya 457,La Paz. Bolivia. Tel: 591 (2) 2406003 / 2408667 / 2407456 Algo Rústico, pero es el precio de lo barato. Les dejo la Web oficial del Hotel Torino por si quieren ver más.

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