(En el 2010 me di el gusto de curiosear sobre los viajes y la vida del Che Guevara haciéndole una entrevista a Calica Ferrer. Esta es la primer parte del resultado de una charla de una tarde con el compañero de aventuras de Ernesto)

 

Mochileando con Ernesto

Ernesto llevaba una valija pesada, la mayor parte eran libros. Lo más pesado, eran los libros. Libros, la maquinita de fotos, los remedios para él. Pero no, no tenía casi nada. Llevaba un poco de ropa, porque tampoco tenía tanta ropa: el traje que le daba el tío, el primo… Alguna pilcha llevábamos. Y nos vinieron  bien porque después las vendimos y comimos.

 

La gente, cuando tiene que viajar a Quito – que está a 2 mil y pico de metros – tiene que alquilar o comprar ropa para ir allá, porque allá cambia el clima, hace frío. Entonces, se cotizaban sobre todo trajes, pulloveres… todo lo que sea de invierno. Y en Guayaquil vendimos casi todo.

 

Ademas comíamos cuando podíamos, lo que hicimos fue llevar conexiones, desde acá, para gente que vive por allá. Por ahí te invitan a comer y te desquitás. Sacando el ataque de asma que tuvo en la frontera con Bolivia… después se mejoró muchísimo del asma. Y cuando Ernesto estaba bien del asma, comía que… era una cosa increíble lo que comia un flaco como era él.  Le decíamos “vas a reventar”, ¡siempre tenía hambre!

 

En la Paz, un amigo nuestro, un día lo vio comer a Ernesto y le dijo “Yo te voy a llevar a vos… –porque ya habíamos pensado que nos íbamos a encontrar en Lima – a un lugar en Lima adonde, si te comés más de, por ejemplo tres pollos, toda la comida es gratis”. Y Ernestono se achicaba:  dijo: yo tres pollos me los como.

 

Un día lo habíamos convencido a Ernesto de que tenía que empilcharse bien porque íbamos a ir a ver la familia de esta chica que nos había invitado a la casa, después de dar un paseo. Ernesto era no muy de andar muy empilchado, pero ese día me hizo caso. Veinticinco y veinticuatro años teníamos.

 

La biografía de John Lee Anderson me dicen que es la mejor es la mejor, sí. Como dijo Borrego, que fue su segundo en el ministerio de industria, y después fue ministro: la historia del Che todavía no está dicha, no hay biografías completas, porque todas tienen algún defecto notable. Pero es la más fidedigna… porque inclusive yo le ayudé y vi cómo trabajaba, con una prolijidad… Se quedaba dos días en Alta Gracia para terminar de hacer la investigación.

 

Hay algunos que eran amigos y que después terminaron comerciando con el nombre del Che Puro guitarreo, guitarreo…. Vos ponés una foto del Che, y se vende cualquier cosa.

 

El Amor

No sé cómo explicarte… Yo creo que Ernesto se enamoró de Hilda – si es que se enamoró – porque esta chica era muy inteligente, yo creo que ella influyó mucho en su pensamiento político.

Pero se dice que su amor fue su segunda mujer.Yo pienso que sí, Ernesto en ese sentido, agarraba lo que tenía más cerca.No queria perder mucho tiempo, él tenía siempre algo que hacer, entonces, eso llevaba mucho tiempo. Vos ves que lo pintan como un tipo muy enamoradizo . Pero no hubiera hecho el viaje que hizo si hubiera estado tan enamorado de Chichina. Chichina pasó un rato, la vió y… chau. Tampoco creo que haya sido nada del otro mundo.

A Chichina se la presentó un hermano mío, le dijo “Vení que te voy a presentar una chica”, y lo llevó a la casa de ella que era de una de las familias más ricas de Córdoba. Y ahí cayó Ernesto y se enamoró de ella, bah, la empezó a festejar. Pero, viste, durante un viaje, por lo que duramos juntos, hablábamos de todo, nos contábamos todo, por ahí decís “No, eso ya me lo contaste”, y no se acordaba mucho de Chichina. En Bolivia conoció una chica, Martha Pinilla, que era hija del embajador boliviano en Estados Unidos. Y eran una familia muy rica, me acuerdo cuando íbamos para una mina, la chica dijo “¿Ustedes van por ahí? Ahí mi padre tiene una hacienda”. Íbamos en un camión, le dijimos al camionero “Che, decinos dónde empieza el campo de los Pinilla”, y dijo, por ejemplo, “Acá”, a las nueve de la mañana, y por ahí a las doce preguntamos “¿Sigue?”, “Sí, todavía falta”, como a las tres de la tarde dijo que era el final. Entonces yo me acuerdo que lo cargaba, le decía “Estás jodido, hermano, porque ahora viene la reforma agraria y de esto no te va a quedar nada”.

Cuando yo estuve con Aleida… estuve con ella en el ’90, pero estuve muy poco tiempo, y después en el 2006, por ahí, volví a Cuba y en esos días estuve mucho con ella, y en la entrada me dice “¿Tú te enamoraste mucho en La Paz. Y entonces le conté un poco. “¿Pero él te contó también a vos que…?”, “Sí, sí, sí, me contó…” me dijo. Porque le digo “No vaya a ser que solamente yo…”

 

Ernesto no especulaba mucho con el físico pero era un tipo… vos ves las fotos de él… más ahora, con todo lo que lo rodea. Pero él era muy práctico. Ningún compromiso lo ataba. Hasta que se casa,. E igual no deja de hacer lo que quería hacer. Si tenía que viajar, viajaba. Cuando tenía que irse a guerrear, iba a guerrear.

 

Bolivia

 

Y un día se fue a Bolivia, en Bolivia sabía que era un poco como jugar a la ruleta rusa, por ahí te salía la bala, y salió… Lo simplifico mucho, yo creo que fue un hecho muy importante en la historia de Latinoamérica. Pero es así, el riesgo era terrible. Inclusive, Bolivia es un país que no tiene costa, un país mediterráneo, en caso de pedir ayuda, es imposible. Además estaba rodeado de países que no estaba ninguno a favor de Cuba, sino de Estados Unidos. Cualquier gobierno que hubiese intentado entrar ayudarlo, hubiese tenido, no solamente el “No”, sino que además lo hubiesen detectado, hubiesen dicho “Está ahí”.

 

Fidel, cuando conoció al Che, el Che le dijo “Si esto no va bien, yo después voy a ir a ver qué puedo hacer en mi tierra. Así que cuando terminemos esto, yo voy”. Eso Fidel lo sabía. Fidel habrá pensado “Este se va a olvidar”, pero no se olvidó. No estaba muy contento con que Ernesto se fuera a Bolivia, porque sabía el riesgo. Entonces, cuando Ernesto muere, y está treinta años sin saberse de sus restos – en Vallegrande –, la CIA, como no puede parar la fama de su nombre, la admiración que había despertado en el mundo, larga la patraña de que Fidel había abandonado a Ernesto. O sea que no es cierto. Fidel iba todas las semanas a Pinar del Río, donde estaba entrenando, y le dijo a Ernesto “Llevate la gente que vos quieras”. Esa gente no fue obligada, se les dijo. Pero se llevó lo mejor.

 

A argentino vino uno que se llama Alberto Castellano, que prácticamente lo obligó al Che a que lo llevara. Porque le dijo un día “Che, mi Comandante. Yo sé que usted está por viajar…”. Todo eso se hacía en secreto en Cuba porque estaban infiltrados norteamericanos, y no querían que supieran que el Che iba a estar allá. Entonces le empezó a decir “No, pero usted me tiene que llevar.” Entonces después dijo el Che “Bueno, vamos a ver.”. Ese tipo vino con Masetti, de Salta. Estando ahí le dio un ataque de apéndice, la guerrilla lo sacó, lo llevó a Córdoba a operarlo. Cuando se repuso  lo agarraron preso. Ahí fusilaron a casi todos, y a él no, porque se hizo pasar por peruano. Lo torturaron, cuenta que se quiso suicidar y no pudo, se arrepintió. La cuestión es que el tipo volvió. Un tipo muy allegado al Che. Alberto Castellano, coronel, retirado del ejército.

 

Estuvo acá Pombo, que fue personaje, yo creo que el más importante en cuanto a que nos diga cómo fue la vida del Che durante sus campañas de guerra. Entró muy jovencito con él en Sierra Maestra, tan así que el Che le dijo que era muy chico, que no lo quería, y él le dijo que echara pero que no se iba a ir, que se quedaba. Después se destacó como valiente, fue al Congo con él. Y después fue a Bolivia con él, y sobrevivió. De los seis que se salvaron, eran tres bolivianos y tres cubanos. De los tres bolivianos, uno murió en la escapada, dos murieron después porque siguieron en la lucha, uno de los Peredo, que es una familia que perdió dos hijos, uno en la guerrilla, y al otro lo fusilaron después en una emboscada. Coco e Inti Peredo. Y quedan dos hermanos que los dos son muy pro Evo, yo los conozco. Uno lo conocí acá y al otro lo conocí en Santa Cruz de la Sierra, son muy amigos míos. También han venido acá.

Y de los cubanos quedaron tres, Pombo, y dos más. El otro es un coronel que vive en Cuba, y el tercero se dio vuelta, hoy en día vive en París, gatillado por la CIA, y se dedica a hablar mal del gobierno de Fidel, pero no habla mal del Che. Alarcón Ramírez “Benigno”, nombre de batalla. Ese es el que vive en París. Y viven en Cuba, Pombo, que es el General Harry Villegas.

 

De la tropa del Che, cuando lo toman prisionero – el día ocho – había seis que estaban en la avanzada, que eran los tres bolivianos y los tres cubanos. Ellos no sabían que habían tomado prisionero al Che. Al día siguiente ellos se enteran, al mediodía, que el Che había muerto. Entonces los seis – que estaban a 200 metros – pensaron que podían haber intentado salvarlo, hubiera sido una masacre, andá a saber si hubieran sobrevivido, pero se iban a tirar el lance. Pero no sabían, por lo cual no habían actuado. Estaban aguerridos, sufriendo hambre, y el peligro de que ya lo mataron. Entonces me llaman porque muchos se reunieron, resolvieron continuar la lucha, entonces hicieron una votación y lo nombraron a Pombo, el jefe de lo que iba a ser la continuación de la gesta de Ernesto en Bolivia. Cuando se dio cuenta que no podían porque no tenían armas, no tenían medicamentos, no tenían balas, no tenían comidas. Decidió ver cómo hacían para bajarse. Por intermedio de gente de izquierda, del partido que fue de ayuda Te lo digo sencillo pero fue una cosa espectacular, hasta que salen por Chile. En ese momento ascienden a un tipo muy influyente, los rescata, haciendo que no los traten mal, que los cuiden, y se van a en avión. Hacen toda una vuelta, se van para la Unión Soviética. Y de la Unión Soviética recién van a Cuba. Los tres que se salvaron, los tres que sobrevivieron.

 

Almeida que fue uno de los tipos elementales de la guerrilla. Un tipo muy valiente. Fue quien salvó a Ernesto cuando en la primer batalla a Ernesto el pegan un balazo de ametralladora en el pecho, y siente un dolor terrible, y empieza a escupir sangre. Le había atravesado, la bala se metió y salió por otro lado. Se quedó ahí pensando que se acababa la historia. Y Almeida lo agarró y le dijo “No, argentino, levántate”, “No, déjame que ya estoy listo”, “No, vamos”… Lo arrastra, por un cañaveral incendiado, y Ernesto en esa circunstancia se aviva de que la bala le había pegado, que le dabadolor en el pecho, porque se le había desviado, por eso escupía sangre, pero que no estaba mal herido. Y así fue que Almeida lo salvó. Entonces el cuento de Almeida es que él vigilaba las comunicaciones que había de un sector desde La Habana hacia Sierra Maestra. Es decir, hay una gran diferencia, entre La Habana y Sierra Maestra hay muchos kilómetros.

 

Jorge Masetti fue el primer periodista argentino que entrevista a Fidel y al Che. Hay que leer el libro de él para saber cómo llegó hasta allá. Porque no era cuestión de que lo llevaran. Lo dejaban en un auto, le decían “Esperá acá que te van a venir a buscar unas personas”, lo escondían. Llegó a verlo a Fidel, y lo llegó a ver a Ernesto. Terminó todo su trabajo, y se vuelve a La Habana, en las mismas circunstancias. Y cuando vuelve, se aviva que se había dejado todo en Sierra Maestra. Entonces decide volverse, por los mismos lugares por donde había andado. Y cuando va subiendo a la Sierra Maestra, Almeida, que vigilaba, se avivó en el acto, dijo “Ahí va el loco ese argentino. Se habrá olvidado algo”. Buscó las cosas, volvió a La Habana y se embarcó para Buenos Aires.

 

No hubo ningún amorío entre Tania y el Che. No, nada que ver. El amante de Tania era un coronel, en ese momento no se si era coronel, no me acuerdo el apellido en este momento. Yo lo conocí en una serie de conferencias que hubo en Caracas, Venezuela.. Y con el resto tuvo relación de soldada-soldado a jefe. Y estuvo enterrada cerca de donde estaba enterrado Ernesto, con seis más, en Vallegrande.

La retaguardia la emboscan por una delación, la sacan. El tipo que hizo la delación, un día estaba durmiendo la siesta, paró un auto… y chau. Y bueno, Tania tuvo mucho que ver en…  no es muy fácil desmadejar todo eso… pero tuvo mucho que ver con que fuera el francés y…

No sé. ¿Sabes lo que pasa? Si te están torturando… yo no sé si aguanta todo el mundo. Él dibujó la cara de todos los tipos que estaban ahí, pero debe haber sido picana de por medio. Yo diría que él debería haberse llamado a silencio, pero no pudo, porque el Che es negocio, hablar sobre el Che y sobre la guerrilla es negocio, y subirlo.

 

Gary Prado tiene su premio, está en silla de ruedas. El fue el que dió la orden de matarlo al Che. Si te pones a ver, él también cumplía órdenes.  Si vos buscás razones para justificar que hubo muchos errores, que costaron la vida de él, y de los combatientes, es cierto, pero son esas circunstancias imprevistas que ocurren, nadie pensaba que se iban a iniciar las acciones antes de lo que habían pensado. Nadie pensó que Monje se instale en el Partido Comunista, iba a empezar con una colaboración. No tuvieron tiempo los mineros de organizarse para mandarle hombres para lucha y ayuda. Porque cuando se iban a reunir en asamblea, cayó el ejército e hizo masacre. Los mató, mató mujeres, hijos, todo lo que encontró. Seguramente, los mineros, después de haber resuelto lo que habían resuelto se habrán mamado todo ahí y llegó el ejército.

 

Así que bueno, lo de Bolivia, sí, claro. Uno cuando habla de esas cosas es… “¿Por qué no habrá hecho esto?”, “¿Por qué no habrá hecho lo otro?”. Inclusive, hay muchas cosas… El lugar donde ellos estaban, era un lugar donde había una mentirosa reforma agraria. Es decir, habían ido los militares, después del año ’52, que hubo una revolución del RN. Reforma agraria, disolución del ejército, nacionalización de las minas. Habían dicho a los tipos “Sí, esta tierra es tuya”, pero no, papeles no. Ellos claro, un tipo que es propietario ya tiene otra mentalidad. O sea que tardaron un tiempo un poco largo en ser solidarios con la guerrilla. Cosa que no ocurrió en Cuba, que enseguida tuvieron respaldo del campo, y el respaldo de la ciudad, donde fabricaban uniformes, les mandaban botas, les mandaban comida, lo que necesitaban. Estos se quedaron huérfanos. Quedó una fracción del Partido Comunista, entre las que estaban Loyola Guzmán, que lo conoció al Che, que estuvo con él en la Sierra, y que se vuelve después que Monje, y es la que trata de ayudar, dentro de lo que ella puede, pobrecita. A esa chica después la metieron presa, la torturaron. Se tiró de no sé qué piso, y sobrevivió, yo la conozco. Estaba en Alta Gracia, en una charla que dio. Y yo cuando fui a Bolivia estuve con ella.

En resumen quedaron huérfanos de ayuda, y ayuda internacional no tenían nada, porque, como te digo, Bolivia no tiene costa, más difícil todavía de llegar. Rodeado de países contrarios, no había forma. Así que quedaron mal. Esas dos circunstancias fundamentales. La de la emboscada a la retaguardia, y el abandono del Partido, fueron fatales. Aun así, Ernesto escribe… Yo siempre digo que él era un tipo optimista por naturaleza, porque el día siete… un tipo que está cercado comenta algo, sigue pensando, ellos estaba buscando romper el cerco que tenían, para pasar a una zona donde sí iban a tener más ayuda, o creían que iban a tener más ayuda. Así que bueno, esa historia es así.

La muerte del Che

 

Yo me entero que murió por los diarios. Al principio, el subconsciente, me lo negaba, yo decía que no era él. Y a Granados le mandaron la foto, Fidel le mandó la foto, inmediatamente que la recibió, dijo “Sí, es Ernesto”. Yo después le pregunté “¿Cómo te diste cuenta?”, “Por los brazos”, el Che tenía brazos muy flaquitos. Hoy en día no puedo mirar mucho esa foto. Para colmo, conozco un médico boliviano que vivía cerca de ahí, en una medicatura, que tenía una motito, y que sabía que estaba la guerrilla por la zona. Tenía varios amigos, que les había dicho “Si sabes algo, llamame”, y con una contraseña. Recibió la contraseña y llegó. Estuvo con el cadáver del Che todavía caliente. Tiene una cantidad de fotos. Pustari se llama. Vive en Sao Paulo, es médico. Se tuvo que ir de Bolivia. Tiene unas fotos espectaculares, terribles. Además estuvo con todas las cosas del Che.

 

(CALICA ME MUESTRA UNA REPLICA DE LA MOCHILA DEL CHE) Mirá, esto, es exactamente lo que tenía el Che cuando lo tomaron prisionero. Evo Morales mandó hacer mil, y me tocó uno a mí. Adentro está el diario del Che exactamente – porque  yo lo he tocado, lo he visto – como un símil. Hasta mirá, tiene manchas … Eso y un cuaderno, las dos cosas que el Che llevaba en esta mochila.  Así era el diario del Che. Exacto, exacto. Con la letra, con todo. Los dos cuadernos estaban acá adentro. “Edición facsímil del diario del Che Bolivia y anexos”. Esto es una edición que me regaló la embajadora acá. Los originales estan en la bóveda del Banco.

Siempre me decía la embajador “Tengo uno para vos. Y cuando fuimos hace poco tiempo a Rosario, le dije “No te olvidés…”, “Ya te lo voy a dar”, y a la noche voy a una reunión, nos llaman al embajador cubano y a mí, al escenario, entonces, me da esto. Pero yo a esto lo había visto, cuando estuve hace tres años, mas o menos, en Bolivia, que – Clarín es una mala palabra- , vi todo por intermedio de Gustavo Sierra, en un viaje, como el que había hecho yo, pero, 4×4, avión… Y Evo Morales, ahí nos invitó a comer, y a raíz de eso, salió que nos iban a abrir la bóveda del Banco Central, en una ceremonia con autoridades, todo el mundo. De un sobre, que estaba lacrado, sacaron el diario del Che, que yo, tardé un rato, pero llegué a tocarlo.

Y fíjate vos que estaba el diario de Pombo con él. Y del diario del Pombo saltaron dos fotografías, de la primera mujer de Pombo con su hijo. Entonces al fotógrafo que venía conmigo le digo “Sacame dos fotos de esto, que después se las voy a llevar a Pombo”. Y después de eso, en Concordia, un grupo de gente lo invitó a Pombo, y le preguntaron si quería compartir conmigo la tribuna, y yo le digo “Sí, encantado”, y conocí a Pombo. Entonces un día… no me dio hacerlo en público, se lo dije en privado. Le dije “Tomá, esto es para vos”. Le brillaban los ojos, dijo “¿De dónde sacaste esto?”, y le conté la historia.

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