Entre las mejores cosas que suceden en un viaje, y esto es algo que no se puede enseñar, sino que uno lo vivencia, está el encuentro con el otro. Llámenme utópica, pero creo que en esa comunión (o común-unión) puede haber un camino de reconciliación entre todos.

Muchas veces se ve al viajero como alguien irresponsable, hasta egoísta , que se larga por los caminos del mundo sin pensar nada más que en si mismo. Quizás este pueda ser el primer impulso, esa búsqueda de uno mismo a la que nos largamos en las rutas. Pero buscándonos a nosotros mismos es que encontramos al otro. Y esto no se logra como turista-que-saca-fotos-al-paisaje sino contactándose íntegramente con lo que nos rodea. Para eso se necesita tiempo, lo se. Pero, ¿porque creen que abogo por una vida libre y llena de viajes?

Quiero mostrarles dos ejemplos de individualidades que se abrieron al “nosotros”, estoy segura que los conocen. Ambos personajes compartian antecedentes de orgullo por su autosuficiencia, para luego reconocer las virtudes del descubrimiento de lo ajeno al “yo”.

En primer lugar un amigo de la casa, el Che Guevara. Cuando estuvo preso en México recibió una carta de su madre, en la que seguramente preocupada le pedía algo de moderación en sus actos. Aquí podemos ver como reflexiona sobre su transformación personal, claramente producto de su experiencia de viaje Latinoamericano:

Carta desde el presidio, Mexico 15 de julio de 1956

Ernesto recorriendo Argentina

(…) “Lo que verdaderamente me aterra es tu falta de comprensión de todo esto y tus consejos sobre la moderación, el egoísmo, etc. Es decir las cualidades más execrables que pueda tener un individuo. No solo no soy moderado sino que trataré de no serlo nunca y cuando reconozca en mí que la llama sagrada ha dejado lugar a una tímida lucecita votiva, lo menos que puedo hacer es vomitar sobre mi propia mierda.

En cuanto a tu llamado al moderado egoísmo, es decir, al individualismo ramplón y miedoso, a las virtudes de XX, debo decirte que hice mucho por liquidarlo , no precisamente a ese tipo desconocido, menguado, sino al otro, bohemio, despreocupado del vecino y con el sentimiento de autosuficiencia por la conciencia equivocada o no de mi propia fortaleza.

En estos días de cárcel y en los anteriores de entrenamiento, me identifique totalmente con los compañeros de causa, me acuerdo de una frase que un día me pareció imbécil o por lo menos extraña, referente a la identificación tan total entre todos los miembros de un cuerpo combatiente, que el concepto yo había desaparecido totalmente para dar lugar al concepto nosotros. Era una moral comunista y naturalmente puede parecer una exageración doctrinaria, pero realmente era ( y es lo lindo) poder sentir esa remoción de nosotros.” (…)

Cuando leí esa carta recordé todas las ocasiones en que cae sobre nuestras cabezas la exigencia de autosuficiencia. De hecho, fue algo que rigió mi propia vida mucho tiempo ( y de lo que aun hoy no termino de escapar). En definitiva, su consecuencia es algún grado de aislamiento, y no creo exagerar en este punto. Por eso la insistencia en todo esto del viaje, en especial del tipo “mochilero” que tanto nos pone en contacto con gente diferente a nosotros, que nos deja vulnerables y dispuestos al encuentro.

Palabras de Julio Cortázar

Permítanme ilustrar esto con palabras del gran Julio Cortázar. De la famosa entrevista del programa “a fondo” realizada por un canal español, transcribí este fragmento:

Entrevistador: Eras ya un solitario en los primeros años? Has tenido fama de tener una juventud muy solitaria y en cierto modo de haber seguido siendo siempre muy solitario. Un solitario deseoso de tener amigos y de que todos los hombres se entiendan entre si, pero muy avezado a tu soledad… Cual es tu respuesta? Estás o no de acuerdo con esa teoría?

Cortazar: Si, si si, mira, me da un poco de tristeza tener que contestarla, porque evidentemente hay un… Yo se que hay una especie de desgarramiento en mi… Yo soy por naturaleza solitario… me siento bien solo, puedo vivir solo, puedo vivir largos períodos solo… Y eso sobre todo en mi primera juventud, mi adolescencia, mi primera juventud. Y luego ya aquí, viviendo en Europa, por otros motivos, motivos que ya tocan la historia y de los cuales. Supongo que hablaremos después si tu quieres. Pues entonces digamos que descubrí a mi prójimo. En ese momento lo que yo reivindicaba un poco como un derecho. Y casi un orgullo, el derecho de que me dejasen en paz y que yo estuviera solo, se convirtió un poco en un sentimiento de culpa. Y entonces, actualmente, bueno, tu sabes muy bien que yo trato de darme lo mas que puedo cuando pienso que el hecho de darme no es totalmente inútil, que puede en algún plano, tener algún sentido. Haciendo eso, y haciendo otras cosas que no tienen nada que ver con la literatura. Pero, es un poco como la historia de Dr Jekyll and Mr Hyde, comprendes? Bueno, digamos que el solitario es Mr Hyde, el malo, y que Dr Jekyll es el trata de hacer alguna cosa. Entonces hay un continuo divorcio, una continua separación

Entrevistador: Un enfrentamiento permanente…

Cortazar: hay un enfrentamiento. Y me sucede, y es algo que yo lamento, que a veces en grandes reuniones, en contactos humanos muy bellos, en que me siento muy bien y en que estamos haciendo cosas en común, hay un minuto en que Mr Hyde me dice en el oído: “ Hombre, y porque no estas escuchando un disco tranquilo en tu casa” Comprendes?

Entrevistador: A veces Mr Hyde tiene razón también

Cortazar: Bueno, yo pienso que si, en todo caso Mr Hyde es mucho mas responsable de todo eso que Dr Jekyll, Dr Jekyll ha hecho otras cosas

Creo que sobran las palabras sobre este tema en realidad, como dije en un principio, esta es una de esas cosas que hay que vivir. A lo único que apunto con esto (y con todo el blog en realidad, para ser sincera) es a que se animen!

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